25 jun. 2011

No me importa. No me importa que sea la última vez que sienta su lengua, sus labios rosados semi pasmados sobre los mios. Que su lengua me haga el baile del vientre en mi boca, que su gusto quede impregnado en mi paladar. Y sus encías, rosando las mías. Tan exitados, tan sofocados. Su aroma íntegro, perdido en el mio, mezclandose como dos olas mezcladas en el medio del mar. Un baile, nuestras bocas son dos bailarines danzando para nadie, para nosotros. Me encanta decir boca, boca, boca, tu boca, mi boca, tu boca sobre mi boca. Tan suave, tan fresco, tan tierno. Agh, mordés. Mordés como nene, como infante. Mordés con ganas, pero lleno ternura que sube, sube por mis comisuras, los labios de nuevo, mi encia de nuevo, hasta enterrarse en mis dientes que muerden, pero más bruscamente que vos. Muerden como si mordiera un dulce, un caramelo gigante. Tenía muchas ganas de morder eso. Tenía muchas ganas de morderte. Y poco a poco, nos envolvemos, en un cuadro parisino, sos mi Sol, sos el Sol, tan Sol lindo, pezado de Sol lindo que me invade, que me cruje por dentro, y cuando te vas. Dejás algo en mi. Que derriba, como en soldaditos en bloque, derriba el mural ese de tristeza gris. Frío. Y me tapás nene, tus encias me tapan, eclipse total. Y eso que no me gustas, mirá si me gustaras. La boca boca boca.


http://ombligombligo.blogspot.com.ar/2009/12/no-me-importa.html

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